17.4.07

¿No me pasen a llevar?

Tras una semana de mucho trabajo, la aparición de una noticia sobre el esbozo de una regulación de blogs mediante un "código de buena conducta" me hace reflexionar sobre las libertades y el ansia por limitarlas que suele surgir cuando ciertos grupos se sienten "pasados a llevar".
La idea fue lanzada por Tim O'Reilly, fundador del "Web 2.0", junto a Jimmy Wales, creador de la enciclopedia Wikipedia, y surge a partir de unas amenazas de muerte anónimas publicadas en el blog de la autora Kathy Sierra, amiga de O'Reilly.
El código insta, entre otras cosas, a regular (borrar) los comentarios que pueden ser hechos en los blogs y que eventualmente puedan ofender a alguien.
OK, no podemos culpar a nadie por borrar un mensaje telefónico que no le agrade o que incluya amenazas de muerte,
pero por supuesto que no existe una regla que nos obligue a hacerlo y lo de las amenazas de muerte, ya pasa a ser un tema de índole legal o al menos policial (donde curiosamente debe ser mejor no borrar la evidencia).

Y por estos lados del mundo, el grupo "Muévete Chile" (un grupo con tufillo a "El Porvenir de Chile") se declara en contra de la serie animada "Pope Town" (traducida penosamente como Papa Villa en Latinoamérica). Ellos fueron los primeros en protestar contra la empresa VTR por la exhibición de esta serie en Chile anunciando que si no se cancela la emisión y la serie se transmite de todos modos, ellos, consecuentes con su línea de pensamiento, se sentirán autorizados a no pagar la cuenta del servicio.

Papa Villa

Carta enviada a VTR por el grupo

Respuesta de VTR

En el blog de donde provienen estos escritos, creado por el grupo MueveteChile y llamado "¡No me pasen a llevar!", aparece el siguiente texto en uno de los post:
Hola a todos, Gracias por apoyar esta campaña a favor del respeto por nuestras creencias y nuestros valores. No queremos que en nuestro Chile (sic) se ofenda a la Iglesia, al Papa y a las otras religiones.
VTR nos ha enviado una respuesta que es inaceptable: “Nuestra oferta de contenido es la más amplia, diversa y completa de la industria, de modo que nuestros clientes pueden libremente elegir qué quieren ver y cuándo lo quieren ver”. (sic!)
En realidad, VTR ha hecho lo que debía hacer: Poner el programa en horario para adultos, o sea, dejar que cada cliente adulto (o, técnicamente, con criterio formado) escoja tan democráticamente como se lo permita su control remoto.
Por cierto que esto da para comentar mucho, de todos modos siempre la última instancia de elección la tiene el televidente que decide qué cosa ver y qué no. Esta discusión es absolutamente vieja y cabe la frase de rigor: Si no te gusta, cambia de canal; si es tan simple, pero existen personas que o no tienen el humor suficiente para tomar las cosas por lo que son o realmente creen que tienen mayor autoridad que el resto de la gente para saber qué es lo que hay que ver... . Entiendo que haya gente a la que no le guste ver diferentes tipos de programas de muy diversas índoles, pero no acepto que personas intolerantes decidan qué puedo o no ver en TV.

En nomepases... hay una serie de posts como los siguientes:
"Nosotros no estamos por la censura, sino que decimos que tienes la libertad de exhibir lo que quieras hasta donde afecta a otras personas"
"Muchos han enviado sus comentarios evidenciando su molestia ante esta grave situación, al igual que otros que señalan su rechazo a esta iniciativa.
Hemos decidido no publicar dichos comentarios porque la idea de este blog es que sea un lugar donde podamos ponernos de acuerdo para poder trabajar adecuadamente.
Esperando su compresión y tolerancia.
Los saluda atte.
Nomepasenallevar.blogspot.com"
De más está decir lo curioso que parece ahora el nombre Nomepasenallevar, considerando la manera de actuar de este grupo. Incluso, recién el día 20 de abril, apareció un post en donde instan a todas las personas que se adhieran a su causa a cambiar de proveedor de TV Cable en represalia por no suspender la serie... "para darle a estas empresas donde más les duele, en el bolsillo". Yo creo que esto es lo primero que debieron hacer estas personas: Si no son capaces de soportar la diversidad exhibida en horario para personas "con criterio formado", que escojan moderadores de los contenidos que potencialmente puedan ser desagradables para ellos; pero plantear esto como una medida de fuerza para que finalmente se haga lo que ellos quieren me parece absolutamente extemporáneo.



Además, el vicario de la Esperanza Joven, Galo Fernández dijo a Radio Cooperativa sobre la serie: "Realmente aquí siento que se están riendo de mis cosas, que considero hermosas, valiosas, además que no tiene nada que ver con la realidad del Vaticano". Gracias, menos mal por aclararnos esto... Este parece ser el problema real: Hay personas que creen que si la gente ve este programa va a pensar que así es como funciona el Vaticano de verdad, es como una especie de visión "paternalista" del mundo en donde se menosprecia el criterio del resto de la gente... y la verdad es que yo me considero lo suficientemente capaz de poder decidir por mí mismo hacia donde enfocar mis sentidos: Qué ver, qué oír o qué decir; y quiero decir que no acepto que ningún grupo decida esto por mí, pasandome a llevar.

Y como dice mi primo chico, Libre Expresión...

8.4.07

El derecho a no leer en el oficio de librero

Un escritor francés escribe un ensayo llamado "Cómo hablar de libros que no hemos leído" y en el suplemento Cultura de La Tercera, Mauricio Electorat hace una crítica muy interesante donde comenta que existen intelectuales que citan a grandes autores clásicos cuando muy probablemente sólo han oído algunas reseñas sobre sus obras. Pierre Bayard, autor del mencionado ensayo, dice que una persona culta no necesita leer un libro para hablar de él e incluso muchas veces es mejor no haberlo leído (!), pues lo esencial es captar la "idea". El mismo William Sommerset Maugham, autor de un gran libro clásico como lo es "Servidumbre Humana" (que no he leído), comenta en su libro "Diez grandes novelas y sus autores" que: "El lector prudente obtendrá el máximo de placer de su lectura si es capaz de aprender el útil arte de saltarse texto".
El francés se resta, además, de la idea de que exista un canon tácito de libros que deben ser leídos, o más aún: libros que a estas alturas de la vida ya debiesen estar leídos; mientras en la Revista de Libros de El Mercurio se habla de "Cien años de soledad" (que aún no he leído), a propósito de sus 40 años, e invitan a un puñado de intelectuales entre críticos, rectores universitarios y escritores que hablan diciendo "La primera vez que leí Cien años de soledad..." y uno piensa si realmente estos personajes han leído la novela más de una vez, o siquiera una...

Dentro del oficio de librero todas estas reflexiones tienen un valor especial, pues se presenta la pregunta: ¿Acaso hay que leer todos los libros que uno puede recomendar?. Parece ser una tarea imposible, y la verdad es que sí lo es; más aún considerando la versatilidad a la que, creo, uno debe aspirar cuando trabaja en este rubro. Mucho más importante es ser sincero y no tratar de engañar a la gente. Es cierto que muchas personas esperan que uno sí haya leído todos los libros, cosa curiosa considerando el nivel de lectura del chileno medio; pero siempre una respuesta real es bien recibida como signo de confianza.


Una vez un buen cliente me dijo que había visto un capítulo de "Ripley. Aunque Ud. no lo crea" en el que Jack Palance aparecía en medio de una exquisita biblioteca, muy probablemente de una universidad, y decía que si uno tuviese un promedio de lectura de 1 libro a la semana durante toda su vida; no podría a aspirar a leer más que el equivalente a una sola de las estanterías de dicha biblioteca. Este cliente me dijo que tras esta abrumadora noticia llegó a la conclusión de que no se podía perder el tiempo leyendo cosas inútiles. Por supuesto que el concepto de inútil es subjetivo (como todo, claro), pero la esencia del comentario es que la literatura debe ser un viaje que uno debe querer tomar y disfrutar, reír o incluso sufrir con sus propias elecciones.
Hubo un momento en que creí que tenía que decidir si leer de acuerdo a mi interés personal o leer libros para poder venderlos, aunque no fueran de mi gusto; también pensaba que si comenzaba un libro debía terminarlo, aunque no me gustase... Qué tontería, reflexiono ahora que leo libros completos sólo por placer y que he dejado varios libros inconclusos porque no eran lo suficientemente atractivos para mí.
Dentro de la enorme variedad de libros que existen es poco probable que no haya alguno adecuado para cada persona que quiera leer y el librero debe ser capaz de guiar a las personas y ser como Amazon cuando aparece al pie de página: "Las personas que compraron el libro xxxxxx, también compraron....", y para esto evidentemente no necesito haber leído todos los libros existentes. Ojo, que no estoy de acuerdo con la mediocridad: uno está eximido de leer todos los libros, pero es un imperativo informarse adecuadamente.


Odio, además, cuando la literatura es vista a través de un concepto elitista y se menosprecia a quien lee poco o a quien lee libros de Danielle Steel y Barbara Wood. Tal vez cada nuevo libro debiese ser recibido con cierta ingenuidad y sin prejuicios; tal vez asumir que realmente no sé mucho es lo que me acerca a la literatura (que socrático) y hace que disfrute mi trabajo.
Por esto es que exijo mi derecho a no leer, a leer a medias, a "revisar" los libros, a disfrutarlos de principio a fin o a cerrarlos con un marcador dentro que no avanzará mas allá de la página 50.
Exijo mi derecho a ser sólo un lector.