24.6.07

Creer en crear

Después de lo que me pareció un largo período vuelvo a escribir, y es que la tarea de crear no siempre es fácil. Siempre me han causado admiración los procesos creativos y hay gente que parece tener una capacidad natural de creación en los más diversos ámbitos: escritura, música, cine, etc.; sin embargo, hay un factor más valioso, que es la convicción de poder crear. Thomas Alva Edison decía que "El genio es un 1% de inspiración y un 99% transpiración", y probablemente estaba muy cerca de tener la razón: Para crear hay que arriesgarse, "tener cojones", pues el talento es sólo potencialidad. Es por esto que muchas grandes creaciones surgen de los sentimientos más viscerales de sus autores, tanto de sus odios o depresiones más profundas como de sus alegrías más grandes, porque estos sentimientos pueden llegar a desbloquear los pudores de inventar algo que puede estar sujeto a la opinión de la gente.

Horacio Quiroga indica en su decálogo del perfecto cuentista: "Ten fe ciega no en tu capacidad para el triunfo, sino en el ardor con que lo deseas. Ama a tu arte como a tu novia, dándole todo tu corazón"; la frase no es menor si consideramos que Quiroga es, sin duda alguna, uno de los cuentistas más destacados en idioma español, y que su vida fue, por decir lo menos, desgraciada (su padre murió en un accidente de caza, su padrastro se suicidó, mató a un amigo accidentalmente mientras manipulaba una pistola, su mujer también se suicidó y él tomó la misma decisión a sus 58 años); aún así fue capaz de llevar "su arte" a cotas altísimas.

También tenemos a J.R.R. Tolkien, un autor que debido a su pasión por la filología (termino que proviene del griego y significaba "amor o interés hacia las palabras") fue capaz de realizar la creación de un pueblo entero: Diseñar una lengua con todas sus normas, que fue la base de su literatura fantástica.

Tal vez invocar a estos grandes escritores como ejemplo pueda ser desalentador; sin embargo, se trata de atreverse, "tirarse a la piscina", vencer el miedo y desoír las críticas (buenas o malas) antes de terminar nuestra creación para encontrar realmente un camino propio. Es necesario inventar, ya sea para uno mismo, para alguien en particular o para el mundo. Hay que romper la rutina, pues sólo es necesaria una cosa: Creer en crear.