23.2.09

Inconscientemente


Hoy me vestí de gris y negro.

Tal vez tiene que ver con que se me acabaron las vacaciones y sin darme cuenta hice una especie de homenaje.

Asi que me vestí de gris y negro, porque no lo había olvidado.

Y aunque así hubiese sido, siempre estarían ahí para recordarmelo: el smog y el zumbido incesante.

De todos modos no lo había olvidado.

Lo que se ve desde la ventana de mi celda oficina.

16.2.09

Nada nuevo bajo el sol

Tal vez debí haber oído de él antes, pero la verdad es que no lo recuerdo. Al momento de leer esta noticia a comienzos de febrero, de inmediato llamó mi atención y no solamente por la vida del personaje en cuestión, sino que además reflexioné sobre la mía. Y es que la vida de Henry Molaison, quien falleció a fines del año recién pasado y antes de esto era conocido sólo como el paciente H.M., fue bastante extraña.

A partir de los 27 años, edad en se le realizara una operación experimental para inhibir su epilepsia, sufrió de amnesia anterógrada, esa enfermedad en que los sujetos prácticamente no son capaces de registrar los eventos del presente. En el caso de Henry, éste apenas podía retener sus recuerdos en la cabeza durante algo más de 20 segundos, razón por la que participó durante casi 50 años en investigaciones y estudios, no por nada su cerebro es considerado el "más estudiado" en la historia de la medicina. De hecho, antes de él no se sabía que la memoria se podía localizar en lugares específicos del cerebro.

Pero volviendo a la noticia, ésta dice que "su vida será llevada al cine" (sea lo que sea que signifique esta frase cliché). Sin embargo, el cine ya ha mostrado a sujetos con esta condición de maneras bastante variadas. Personajes como Leonard en Memento, Dory en Buscando a Nemo y como-sea-que-se-llame-el-personaje-de-Drew-Barrymore en 50 primeras citas son algunos que recuerdo, y además han tenido diferentes finales: bueno (recuperandose), malo (sin tener ninguna certeza) y mas o menos (teniendo gente cerca que cada día le esté recordando su vida).

De todos modos, no parece importar qué tan curiosa sea la vida de alguien: siempre existe la vida que se encuentra en las antípodas. En la película El Protegido, el personaje de Samuel L. Jackson tenía como idea principal el hecho de encontrar a la persona que constituía su opuesto. Pues bien, personas como Henry Molaison, que son incapaces de recordar cualquier cosa nueva, tienen su opuesto en una señora, que para efectos técnicos es conocida como AJ, y de la que se dice en este artículo de National Geographic sobre la memoria que "recuerda casi todos los días de su vida desde que tenía 11 años" y que "quizá ella posea la mejor memoria del mundo". Incluso en el reportaje del link se dice que los científicos que la han estudiado durante más de siete años "tuvieron que acuñar un nuevo término médico para englobar y describir sus características" (síndrome hipertiméstico, Wow).

Pero me desvié de lo central, pues al comienzo de esta entrada escribí que todo esto me hizo reflexionar sobre mi vida y fue porque realmente me asombra que sea posible que exista una vida que esté limitada hasta un punto determinado. Me parece que quienes estamos en una situación "normal" respecto de la capacidad de nuestra memoria, en ocasiones caemos en algunos de los vicios de tener la habilidad de recordar cosas como "llorar sobre la leche derramada", sin valorar realmente las posibilidades que nos da la experiencia, sobre todo porque creo firmemente en que las personas cambian (o al menos son capaces de hacerlo) mediante ella.

Recuerdo un párrafo de La insoportable levedad del ser de Milan Kundera que dice lo siguiente: "El hombre lo vive todo a la primera y sin preparación. Como si un actor representase su obra sin ningún tipo de ensayo. Pero qué valor puede tener la vida si el primer ensayo para vivir es ya la vida misma? Por eso la vida parece un boceto. Pero ni un boceto es la palabra precisa, porque un boceto es siempre un borrador de algo, la preparación para un cuadro, mientras que el boceto que es nuestra vida es un boceto para nada, un borrador sin cuadro". Es triste pensar que según esta idea la vida de Henry, al menos para él mismo, ya es un cuadro terminado, pues él no es capaz de modificar el boceto de su mente mediante nuevas vivencias. Él perdió la posibilidad de cambiar.

Esto nos habla de la importancia de nuestro presente y de darse cuenta de lo indispensable que es no quedar lamentandonos de nuestros malos recuerdos y hacer que nuestro pasado no nos condene, sino que sea una fuente de crecimiento. De hacer como dice uno de mis temas favoritos de Los Bunkers, Nada nuevo bajo el sol: "Lo intento todo para ser mejor de lo que fui. De lo que fui hasta ayer".

De cambiar para mejorar nuestro boceto.